Las razones del juez Castro

Domingo, mayo 22, 2016 Posted by
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El juez José Castro, instructor del caso Noos, en una imagen de archivo. /Efe

El juez José Castro, instructor del caso Nóos, en una imagen de archivo. /Efe

El hecho más relevante que se ha producido esta semana en el área de la justicia, no ha sido el frenazo y marcha atrás de la prohibición de las esteladas en la final de la copa del Rey, ni que se hayan desvelado los chanchullos de la Operación Púnica por la confesión del empresario David Marjaliza —a pesar del ruido mediático que ambos temas han generado—, sino el escrito remitido por el juez José Castro —instructor del caso Nóos, en el que se juzga a Cristina de Borbón— a su compañero de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, para explicarle determinadas actuaciones del abogado defensor de la infanta y uno de los padres de la Constitución, Miquel Roca i Junyent, que pueden tener importancia en el sumario que tramita contra los jefes del pseudosindicato Manos Limpias, Miguel Bernad, y Ausbanc, Rafael Pineda.

Como ya saben la detención y posterior encarcelamiento de Bernad y Pineda por el presunto chantaje a personas y entidades contra las que ejercían la acción popular ha generado tormentas de tinta y ha impulsado de nuevo a aquellos que, a toda costa, quieren salvar a la hermana de Felipe VI del oprobio de ser condenada por delito fiscal. Manos Limpias es la única acusación que pide pena para ella, y si la letrada Virginia López Negrete, que representa al pseudosindicato, tuviera que retirarse, la Infanta podría irse tranquilamente a su casa.

El auto del juez Santiago Pedraz sobre los dos presuntos extorsionadores deja claro que habían tratado de negociar la retirada de la acusación de Manos Limpias contra la Infanta primero con la Fundación La Caixa y luego con el Banco Sabadell, del que Roca es consejero. Inicialmente la propuesta era de dos millones de euros, que luego, Luis Pineda elevó a tres.

El caso es que Bernad, en su declaración ante el juez Pedraz explicó que se reunió con Isidro Fainé, todopoderoso señor de La Caixa, y que éste le prometió que si la mediación salía bien le presentaría al Rey. El juez Pedraz le preguntó entonces que por qué había fallado, a lo que Bernad respondió que Roca había hecho unas “maniobras raras”. Las declaraciones de los imputados suelen sonar a excusas poco creíbles y claro, ¿quién va a sospechar de actuaciones dudosas de uno de los padres de la Constitución aunque en este caso ejerza de abogado defensor?

El juez Santiago Pedraz /J.Y.

El juez Santiago Pedraz. /J.Y.

Y en ese momento estábamos cuando el juez Castro ha dirigido un escrito al juez Pedraz en el que le explica que uno de los abogados del despacho de Roca le visitó en el juzgado y le propuso celebrar una reunión secreta “al abrigo de los periodistas” con el propio Roca para tratar sobre la imputación de la Infanta. La reunión podría celebrarse en una finca rústica, o en Mallorca o en Barcelona. Pero el magistrado, que no estaba para componendas, le respondió que todas las reuniones con los letrados se celebrarían en sede judicial. Lea el escrito del juez Castro

Castro lo habló con la secretaria del juzgado y decidieron que como la oferta no constituía delito no deducirían testimonio, ni incorporarían lo sucedido al proceso, aunque sí informaron de ello al fiscal Pedro Horrach.

Verán, aunque los malpensados pueden suponer que en una reunión secreta se pueden plantear actuaciones delictivas, el simple hecho de ofrecer una reunión de ese tipo no constituye delito. Si lo sería que le hubieran ofertado dinero o un cargo.

Entonces, si no es delito, ¿por qué lo cuenta ahora?

Castro dice en su escrito que no pretende favorecer a Manos Limpias, ni a Bernad, pero que desea contribuir a la verdad con lo que él sabe y es que desde el despacho de Roca le ofrecieron una reunión secreta que coincide, grosso modo, con lo declarado por Bernad. Hasta ahí lo que se sabe.

Pero además, Castro ha tenido todo tipo de presiones, aunque las ha aguantado como un campeón. Que el presidente del Gobierno Mariano Rajoy diga: “A la Infanta le va a ir bien” —tras una reunión con el rey Juan Carlos; el ex ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, y el ex fiscal del Estado, Eduardo Torres-Dulce— entra dentro de lo escandaloso pero que te tienes que aguantar. Que el fiscal Horrach te trate en sus escritos como un delincuente, no es agradable, pero no te puedes poner a su altura. Pero que un padre de la Constitución, que pasa por ser puro e inmaculado, te haga propuestas de las que razonablemente se puede inferir una ilegalidad —puesto que de lo contrario no necesitaba del secreto— es más de lo que uno puede dejar pasar. Y Castro ha podido tener la tentación de poner a cada uno en su sitio.

En este juego de tronos en que se ha convertido el caso Nóos, ni los puros son tan puros, ni los malvados —por muy malvados que puedan ser— siempre mienten.

Ya saben, que cada palo aguante su vela.

Una casualidad muy real

Sábado, abril 23, 2016 Posted by
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Miguel Bernad, de Manos Limpias, y Rafael Pineda, de Ausbanc, tras interponer una querella. /Efe

Miguel Bernad, de Manos Limpias, y Luis Pineda, de Ausbanc, tras interponer una querella. /Efe

Hay algunas circunstancias, tras la detención y posterior encarcelamiento de Miguel Bernad y Luis Pineda, jefes supremos del pseudosindicato Manos Limpias y de la asociación supuestamente sin ánimo de lucro de usuarios de banca Ausbanc, que no he visto reflejadas en los medios de comunicación. Sí que he leído que lo del chantaje a bancos, banqueros, empresas y empresarios era un secreto a voces, y tengo que reconocer que a mí ya me habían contado —aunque sin aportarme pruebas— la existencia de una mecánica de extorsión similar en 1994, cuando la fiscalía de la Audiencia Nacional se querelló contra la cúpula de Banesto, con Mario Conde a la cabeza.

Pero de lo que nadie ha hablado es de que si esta operativa propia de matones tenía un éxito floreciente era porque los chantajeados (no todos, pero sí una buena parte de ellos) tenía cadáveres en el armario o cuando menos, cosas que ocultar. No tiene ningún sentido amenazar con revelar algún secreto infame si el amenazado se ríe de la supuesta amenaza. No solo no va a pagar la cantidad reclamada, sino que puede intentar ejercitar acciones legales.

La otra parte en la que nadie parece haber caído es la razón por la que la UDEF se ha lanzado ahora con uñas y dientes contra ellos, cuando la mayor parte de bancos y cajas de ahorros, además de empresarios de fuste, llevaban lustros tratando de desactivarlos, e incluso, los jefes de prensa de esas entidades abogaban por que se les pudiera meter en prisión hasta el fin de sus días. Seguramente será casualidad, pero no deja de ser curioso, que estas acciones de la UDEF hayan culminado durante el juicio del caso Noos, en el que se enjuicia a la infanta Cristina de Borbón por unos delitos fiscales de los que solo le acusa precisamente Manos Limpias. Los aparatos del Estado, desde el fiscal Pedro Horrach, la abogacía del Estado y hasta el Ejecutivo, se han dejado las pestañas en la defensa de la hermana de Felipe VI, para la que han reclamado en numerosas ocasiones que le levantaran la imputación por aplicación de la doctrina Botín. Pero, ¡ay!, no habían dado resultado.

2016-4-18 Auto Ausbanc y Manos Limpias  El auto del juez Santiago Pedraz deja claro que los encarcelados habían tratado de negociar la retirada de la acusación de Manos Limpias contra la Infanta primero con la Fundación La Caixa y luego con el Banco Sabadell, del que Miquel Roca  —defensor de la hermana del Rey— es consejero. Inicialmente la propuesta era de dos millones, que luego, Luis Pineda elevó a tres millones de euros. Los extorsionados aseguran que nunca tuvieron intención de pagar, pero que se reunieron con Pineda para comprobar el verdadero alcance de la propuesta.

El caso es que en la primera sesión del juicio tras el encarcelamiento del secretario general de Manos Limpias, el abogado Manuel González Peeters, defensor de Diego Torres, apoyado por Dolores Ripoll, la abogada del Estado que para defender a la Infanta sostuvo que Hacienda ya no éramos todos, ha exigido la expulsión del proceso de Manos Limpias, lo que supondría la inmediata absolución de la ex duquesa de Palma.

Samantha Romero, presidenta del Tribunal del caso Noos /Efe

Samantha Romero, presidenta del Tribunal del caso Noos /Efe

Sin embargo, el proceso penal contra Pineda y Bernad apenas está empezando, y aunque existan indicios muy racionales de extorsión, esto deberá probarse en otro juicio.  El tribunal de Palma, presidido por Samantha Romero,  ha resuelto, con acertado criterio, que no existe ningún cauce procesal para introducir en el juicio nada relativo a Manos Limpias, por lo que lo que tengan que decir al respecto lo harán cuando se dicte la sentencia.

No deja de ser gracioso que ahora que se ha levantado la veda contra Ausbanc y Manos Limpias, algún medio de los llamados serios señale como dardo acusatorio, que muchos magistrados del Tribunal Supremo cobraron por participar como ponentes en cursos sobre derecho financiados por Ausbanc. Lo cual es cierto. Lo que no dice este medio es que la inmensa mayoría de los cursos en los que los magistrados del Supremo participan están patrocinados por el Banco Santander (que forma parte del consejo de administración del medio) y que los magistrados de la Sala Segunda no tuvieron ningún problema en elaborar la conocida doctrina Botín, por la que se absolvió al presidente de la entidad. Seguro que algún malpensado creerá que fue prevaricación (dictar a sabiendas resolución injusta) para no cargarse la gallina de los huevos de oro, pero concedamos a los excelentísimos señores de la toga el beneficio de la duda, aunque la citada doctrina sea jurídicamente una auténtica basura.

Ya saben, hay quien sostiene que algunos de los mejores momentos de la vida son errores.

Argucias divertidas, efugios y otras trampas

Lunes, marzo 14, 2016 Posted by
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El abogado Manuel González Peeters, abogado de Diego Torres, en el centro, y de su esposa Ana María Tejeiro, llegando a los juzgados de Palma. /Efe

El abogado Manuel González Peeters, a la derecha, junto con sus clientes, Diego Torres y su esposa Ana María Tejeiro, llegando a los juzgados de Palma por el caso Nóos. /Efe

Hay procesos emblemáticos, como el caso Nóos, en el que entre otros se juzga a la hermana del Rey y a su cuñado y en el que cada día los jueces se tienen que enfrentar a nuevos sobresaltos, argucias más o menos fundadas, efugios más o menos sólidos o triquiñuelas más o menos divertidas, pero que tienen que resolver. La última, la amenaza de uno de los abogados de la defensa Manuel González Peeters a un testigo esencial, Miguel Tejeiro, con demandarle si testifica por entender que revelaría datos de su cliente afectados por el secreto profesional, ya que Tejeiro tiene la condición de abogado, aunque curiosamente no estaba contratado como abogado sino como asesor fiscal. Un artificio muy ingenioso que ha puesto en un brete al tribunal del caso Nóos y que está destrozando el calendario del juicio.

Hay abogados que animan un proceso y hay otros que lo marcan, aunque la mayoría pasan por ellos sin pena ni gloria. Recuerdo a uno que, muy mayor y sobrepasado por las circunstancias, fue interrumpido por el tribunal de la Audiencia Nacional, cuando tras hablar del Real Madrid o del locutor José María García, decía: “Cuando regrese el rey moro a recoger el ceñidor de la sultana…” Y cuando el presidente le rogó que se ciñera a las atenuantes, no se arredró, elogió la observación del magistrado y volvió, a su bola, a hablar del ceñidor de la sultana y otros temas ajenos al proceso durante otra hora. Sin duda, esto anima.

Pero González Peeters es de los que lo animan y pero además, los marcan. Podemos suponer que gracias a él y a su estrategia de defensa, los españoles hemos conocido una serie de correos electrónicos entre su cliente, Diego Torres, y otras personas, pero sobre todo otros, que sin mayor relación con el proceso han dejado en ridículo a Iñaki Urdangarin (el famoso del “duque em-Palma-do”), ha desvelado que este era infiel, o ha tratado de implicar en la causa a la Casa Real. Es una vieja estrategia conocida como “poner el ventilador”, para que la basura salpique a todo el mundo y tus clientes pasen más desapercibidos. Porque lo que está claro es que Diego Torres no quería ser el testaferro que cargara toda la culpa

Y sin duda ha animado el proceso, porque esas revelaciones sobre el comportamiento de los Duques de Palma de Mallorca, especialmente de Urdangarin, han influido en que Felipe VI les haya retirado el título honorífico y ha marcado gran parte del desarrollo del proceso, aunque algunos correos no hayan sido admitidos durante la instrucción. González Peeters se ha paseado por el borde de la legalidad pero dejando claro que no era un convidado de piedra y que para cualquier actuación o pacto había que contar con él. Por cierto, ¿alguien recuerda alguna actuación de Mario Pascual Vives, abogado de Urdangarin?

Ahora, Peeters se ha sacado de la manga otra ingeniosa triquiñuela para eliminar el testimonio de un testigo clave, como es Miguel Tejeiro, cuñado de su cliente y asesor fiscal del Instituto Nóos. Durante todo el juicio Torres y Urdangarin han descargado su responsabilidad en Tejeiro, señalando que él era el que hacía y deshacía sobre la contabilidad y por tanto responsable de los delitos fiscales que ellos hayan podido cometer. Una estrategia deficiente, puesto que los responsables ante Hacienda no son los asesores, sino los contribuyentes.

Tejeiro, además, ha estado acusado hasta el inicio del juicio por la abogada de Manos Limpias, Virginia López Negrete, que solicitaba nada menos que 11 años de prisión para él. Pero, retirada la acusación, Tejeiro, como testigo tiene la obligación de decir la verdad y, de paso, defenderse de los ataques de Torres y Urdangarin. Las defensas se temían un pacto de Tejeiro con la acusación, pero nada de eso se ha demostrado.

Miguel Tejeiro /Efe

Miguel Tejeiro /Efe

Sin embargo, González Peeters también tenía un efugio para eso: alegar que Tejeiro tiene la condición de abogado y que por ello, según él, está obligado por el secreto profesional a guardar la confidencialidad por lo que se refiere a sus clientes. Hábil argucia que ha tenido deliberando cuatro horas al tribunal y ha retrasado hasta el martes el testimonio de Tejeiro, que ya había dicho que Torres y Urdangarin eran los que le ordenaban lo que había que hacer y que se llevaban el dinero de Nóos a sus sociedades. Él había aconsejado que la empresa tributase por el régimen general, pero los socios querían que se hiciera por el de fundaciones sin ánimo de lucro, mucho más beneficioso para ellos.

Mientras tanto, Tejeiro que no se habla con su cuñado, está asustado pensando que Peeters puede demandarle con éxito y es remiso a contestar.

No obstante, aunque muy ingeniosa, se trata de una triquiñuela procesal. No puede proteger a un cliente el secreto profesional de un abogado si no ha sido contratado como tal, sino como asesor fiscal. De modo que Tejeiro puede declarar con total libertad, que ninguna denuncia o demanda por violación del secreto profesional prosperará en este caso.

Hay que agradecer a González Peeters, que amenice e incluso marque el proceso del caso Nóos. Muy probablemente su intervención no conseguirá que a Diego Torres le caigan menos años de condena, pero hay que reconocer que mientras tanto se lo habrán pasado genial.