El gesto

This entry was posted by on Lunes, 3 diciembre, 2012 at

Nunca, a nadie, he criticado tanto como al actual ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón. Y, debo reconocerlo, por casi todo. No es que le tenga ojeriza, que no, pero casi todos los proyectos que nos ha anunciado desde que es ministro —reforma del aborto, del Código Penal, de la ley orgánica del Poder Judicial, ley de tasas, etcétera— me han parecido un desastre, y no solo a mí, sino que ha puesto de acuerdo, pero en su contra, a amplios sectores de la judicatura, fiscalía, funcionariado, abogacía y los ciudadanos.

En un momento en que la economía —la prima de riesgo, el rescate, los desahucios, los casi seis millones de parados, la inyección de miles de millones a los bancos quebrados, los fraudes de las preferentes, las condiciones de Europa y especialmente Alemania, etcétera— es la reina de la fiesta nacional y cuando lo procedente era ponerse de perfil y capear el temporal, nuestro héroe ha reivindicado lo que por derecho le corresponde: visibilidad. Sin dinero, pero bien visible. Y le han llovido todos los palos, incluso los míos en El País, y en el blog que tenía entonces “Despejen la sala”

Consulte algunos de los artículos críticos con el ministro

Voy a contarles algo que poca gente conoce. El ministro de Justicia, por persona interpuesta, intentó ficharme como director de comunicación de su ministerio. Agradecí la oferta, como no podía ser de otra manera, pero la decliné. Pensaba —ingenuo de mí— que mi trabajo en El País era un puesto razonablemente seguro y que mis jefes estaban contentos con mi rendimiento; que tanto el ministro como yo tenemos el genio vivo y que con el primer proyecto de ley en el que estuviera en desacuerdo iban a saltar chispas y que, para un viaje de ida y vuelta de una semana, no merecía la pena el esfuerzo. Pero me pareció inteligente la maniobra.

Meses después, tras haber desvelado los intríngulis del ministro para hacerse con el control del Poder Judicial, su ataque a las asociaciones judiciales o su respaldo a Dívar (que, según dijo, iba a salir reforzado de la crisis de sus viajes de placer a Marbella por los que finalmente tuvo que renunciar a su cargo de presidente del Supremo y del Poder Judicial), el periódico por el que me había dejado la piel durante 29 años y medio, decidió que ya no le era útil. Un domingo de noviembre, la empresa me envió un correo electrónico en el que me instaban a que el lunes compareciera ante un notario donde me notificarían la extinción de mi relación laboral. Como así fue. Ningún director, ni periodista, me explicó por qué prescindían de mí, ni me agradeció los servicios prestados.

Ese mismo lunes, cuando el notario, con el que tenía y tengo una cierta amistad, me entregaba la carta de despido, la jefa de comunicación del ministro me buscaba, porque Alberto Ruiz Gallardón quería comer conmigo al día siguiente. Un gesto humano ante tanta deshumanización.

El almuerzo, creo que no revelo nada inapropiado, fue cordial. El ministro dijo que no entendía las razones de mi despido ni las de mi compañero Julio M. Lázaro, por lo que suponía de importante pérdida de calidad  para la información del diario, algo indispensable en el que se consideraba el mejor periódico en lengua española. Me confesó que con cada artículo mío se había cogido unos enfados notables, pero precisó que no se alegraba de que me hubieran despedido, puesto que él creía que era mucho más importante que hubiera periodistas críticos con el poder y, en especial, con su labor.

Desde este blog, seguiré siendo crítico con las actuaciones públicas del ministro, como ya se puede ver en el anterior post sobre las tasas judiciales, pero reconozco que ese gesto del ministro —elegante en la derrota de uno de sus críticos más severos— es mucho más humano e inteligente que el que no han tenido algunos de mis jefes que se decían mis amigos.

Chapeau por él.

14 Responses to “El gesto”

  1. Pepe

    ¿Y la comida la pagó…?

  2. jyoldi

    Pues yo ofrecí pagar a medias, porque me llegaba con la indemnización de 20 días por año y tope de 12 mensualidades con la que me había recompensado el periódico el día anterior, pero él alegó que había invitado él y que ya pagaría yo en otra ocasión.
    Por precisar.

  3. Lo cortés no quita lo valiente. Pero sigue siendo un ministro que solo hace que adoptar medidas pésimas. El mundo está lleno de tiranos y sátrapas que en el fondo son buena gente…

  4. A veces cuesta mucho ver detrás de este equipo de demolición a personas, pero supongo que no dejan de ser humanos. Y a quien realmente deja mal este artículo es a “El País”. De los que manejan ese periódico sí que albergo dudas de su humanidad.

  5. Pues será un buen gesto que seguro que en sus circunstancias se agradece pero eso no tapa la política retrógrada, perversa y, a sabiendas, injusta que lleva en su saco de mal ministro.

  6. María S.

    El gesto dice mucho de él y de tí. Chapeau por ambos :)

  7. Luis García

    Estimado señor Yoldi: ¡cómo se nota que Gallardón le tiene a vd. “comiendo de la mano” y que, tras su inicuo despido de la cosa prisaica, le considera desactivado¡ Si vd fuera otra cosa, que le digo yo, ropón vitorino, seguro que la comida sería más desagradable¡ Quizás incluso ni tan siquiera se dignara a contestar a alguna de sus preguntas, o quizás se riera de vd en la cara diciendo que solo hay un Poder, el Ejecutivo, y que los jueces no son sino meros funcionarios al servicio de este…(“no esteis tristes que el Rey también es un funcionario”, dicho literalmente por él).
    Fuera bromitas: comprendo que le seduzca Gallardón. Debe ser alguien especial en las distancias cortas.Pero esto es lo que distingue a los políticos malos de los buenos: que estos últimos son capaces de hacerte sentir como en casa y de hacerte creer que te encuentras frente a un amigo y, al mismo tiempo, un ser superior (Florentinos al margen), alguien llamado a liderar un proyecto inspirado en ideas de justicia o grandeza. El ejemplo paradigmático es Felipe González, pero don Alberto no le va muy a la zaga.
    El problema es que todo es mentira: “por sus obras les conoceréis” , dijo Nuestro Señor al advertir de los falsos profetas (Mt 7, 15-20): las de Gallardón hablan por sí mismas. Un saludo.

  8. joncor

    y chapeau por ti!

  9. Hola Yoldi

    Qué alegría encontrarte, me gustaban mucho tus artículos y las puntadas de humor que ibas dejando caer en ellos, cosa rara en la prensa de hoy en día

  10. jyoldi

    Gracias a todos por vuestra participación y por vuestro apoyo. Es un honor y un placer tener lectores como vosotros. Saludos cordiales

  11. Txema Alegre

    Los has tenido siempre; no los pierdas

  12. BENJAMIN

    ¡Bien hallado Sr. Yoldi!. Sigo comprando diariamente El País. Independientemente de los ‘Señores de la Prensa’ que continúan al mando, imagino que todavía quedan periodistas a los que leer. Continuaré leyendo sus artículos. Creo que tomó una decisión correcta con respecto al Ministro. Cordiales saludos.

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